sábado, 21 de abril de 2018

FÁBULA EL AVESTRUZ Y EL COLIBRÍ


EL AVESTRUZ Y EL COLIBRÍ

PROMITIO O PRÓLOGO


El empeño malévolo que tenía un patrón en tratar
de corromper a un dirigente obrero consecuente,
me inspiró la siguiente fábula.




—Ven a caminar junto a mí —dijo el gigante Avestruz al diminuto Colibrí.
—Eso no es posible, mi querido señor —respondió el alígero Colibrí.
—¿Por qué no puedes?
—Porque podría terminar aplastado por sus inmensas patas. Desde su altura, usted no me podría ver.
—¿Cómo crees, pedazo de animalito, que te voy a pisar? ¿Me crees ciego?
—No es eso, señor, sino que por casualidad podría ocurrir, y un pisotón suyo sería muerte segura para mí.
—¡Entonces, pedazo de renacuajo, no quieres caminar conmigo! —gritó histérico el Avestruz.
—Sería una insensatez de mi parte, señor, exponer mi vida de esa manera —respondió con calma el Colibrí.
—¡Para mí es una ofensa que me rechaces y no quieras caminar conmigo! ¡No acepto tus disculpas!
—Mayor razón tengo ahora, señor, para no aceptar su invitación, ya que no entiende razones. Mi actitud ha sido prudente al mantenerme a distancia; pues si no me mataba con sus patas, lo haría con su pico. Adiós.


Epimitio o Moraleja

¡Hay que estar alerta
de los malvados,
para no ser presa
de sus maltratos!

¡Cuando un rico y poderoso
pretende manchar tu dignidad,
rompe el abrazo del oso
con ingenio y honestidad!

(Del libro La Gota de Agua en la Roca.)*


Alcalá de Henares, primavera de 2018.


NMS


viernes, 30 de marzo de 2018

FÁBULA EL HOMBRE QUE PENSANDO SE QUEDABA DORMIDO




EL HOMBRE QUE PENSANDO SE QUEDABA DORMIDO

A mi entrañable amigo Antonito.

El hombre quería desentrañar los misterios del mundo:
¿cómo se formó el universo?, ¿cómo surgió la vida?, ¿había un Dios?

Cumplía con sus faenas diarias y, al terminar el trabajo, se ponía a reflexionar sobre aquellas grandes incógnitas. Pero cuando intentaba profundizar en tales inmensidades… se quedaba dormido.

El hombre pensador acudió entonces a consultar a un sabio para entender lo que le ocurría. El sabio, comprensivo, le dijo:

—Te felicito, hermano, porque ocupas tu mente en descifrar tan altas interrogantes. Lo que haces es meritorio. Sigue adelante con esa práctica de sabios. Por ahora, dedica tus pensamientos y estudios a problemas concretos de la vida; poco a poco entrenarás tu mente para pensar en cosas más complejas.

Y lo persuadió con este consejo:

¡Solo un diestro en nadar
se arroja sereno
al fondo del mar!

(Del libro La Gota de Agua en la Roca.)*

 Alcalá de Henares, primavera de 2018.

NMS




domingo, 18 de marzo de 2018

FÁBULA LA HERMANDAD DEL CÓNDOR Y EL COLIBRÍ



LA HERMANDAD DEL CÓNDOR Y EL COLIBRÍ

A mi hermano J. J. Martínez, con inmenso cariño.

El gigante Cóndor y el diminuto Colibrí son íntimos amigos.
Cuando se encuentran, el Cóndor se queda extasiado mirando las pequeñas y vertiginosas alitas del pajarito. El Colibrí, como una centella, recorre todo el cuerpo del Cóndor, examinándolo y acariciándolo con su piquito.

Cuando se pone frente a los ojos del Cóndor, este le sonríe con devoción. Entonces el Colibrí le acaricia la cabeza, el cuello y la nuca; el Cóndor cierra los ojos al sentir las caricias relajantes. Luego el Colibrí se aleja unos metros para contemplar mejor la belleza del gigante.

—¿Cómo puedes, bella criatura, aletear tan rápido, quedarte quieto en el aire y avanzar o retroceder?

—¿Y tú, cómo puedes remontarte hasta los cielos, coloso alado?

—Seguro que la respuesta la tiene nuestra Madre Natura, que nos ha dotado de dones extraordinarios.

—Tienes toda la razón, querido amigo —responde el Colibrí, emocionado.

Y, al hilo de esta idea, opinó el Ave Sagrada:

Lo más extraordinario
puede estar en una estrella,
en un ser con alma bella
o en un simple protozoario.

(Del libro La Gota de Agua en la Roca.)*


Alcalá de Henares, invierno de 2018.

NMS

El


domingo, 4 de febrero de 2018

FÁBULA LA ACTIVIDAD MÁS SELECTA DEL HOMBRE

                                                                                                                                                                                                       

 LA ACTIVIDAD MÁS SELECTA DEL HOMBRE

Para el maravilloso Kiko.

—Padre, ¿cuál es la actividad más selecta del hombre?
—Piensa tú mismo, hijo.
—Será comer, padre, porque sin alimento el hombre moriría.
—Lo siento; recuerda que hasta los animales más minúsculos comen, beben, duermen y se reproducen.
—Entonces será hablar, ningún otro ser lo puede hacer.
—Vas bien encaminado, hijo, pero hasta el hombre más insensato puede decir bla, bla, bla.
—Tienes razón, padre. Entonces será cantar; sólo los seres superiores sienten la música.
—Hay muchos pájaros, hijo, que cantan y trinan como los ángeles. Te doy una pista: el hombre, para hacer algo de cuidado, ¿qué hace primero?
—¡Ya sé, padre!: pensar es la actividad más selecta del hombre.
—Efectivamente, hijo. Pensar es la actividad por excelencia del ser humano, aunque muchos la utilicen elementalmente. Si se pensara antes de actuar, cuántos agravios, muertes, guerras y matanzas se evitarían en el mundo. Si se supiera pensar, la humanidad sería más fraterna y el mundo, más hospitalario.


(Del libro La Gota de Agua en la Roca.)*

Alcalá de Henares, invierno de 2018.


 NMS


lunes, 25 de diciembre de 2017

FÁBULA EL BUEN SEMBRADOR

                                                  

FÁBULA EL BUEN SEMBRADOR

A mi Maestro José Manuel Pedrosa.






EL BUEN SEMBRADOR

El sembrador estratégico
siembra para la vida.
Trabaja con inteligencia,
aprovechando todas sus fuerzas.
No malgasta sus energías
en vicios,
ni pierde su tiempo
en asuntos o hechos banales.
Trabaja de forma permanente,
toma sus descansos reparadores;
no se obsesiona
con faenas extenuantes.
Eso sí, es tenaz y persistente,
como la gota de agua en la roca,
que a través de los siglos
y de los milenios
logra romper
su dura solidez.
Y así, con paso firme y reposado,
sin prisa, pero sin pausa,
al final de su vida
el buen sembrador
puede cosechar
lo que en su larga
y productiva vida
sembró.


(Del libro La Gota de Agua en la Roca)*


Alcalá de Henares, invierno de 2017


NMS


lunes, 27 de noviembre de 2017

FÁBULA LOS TRES VIEJOS


LOS TRES VIEJOS

A mi estimado amigo Ahmed Madi



LOS TRES VIEJOS

A mi estimado amigo Ahmed Madi


El Viejo Necio dijo: la vida es una tontería.

El Viejo Cómodo respondió: la vida, buena o mala, me da igual.
El Viejo Sabio replicó: la vida siempre será un reto y una posibilidad para crecer.
—¡Tonterías! —respondió el Viejo Necio—. A nuestra edad es mejor no tener memoria.
—Me da igual —musitó el Viejo Cómodo— tener o no tener memoria, con tal de estar tumbado en el sofá.
—¡Sin memoria no somos nada! —replicó el Viejo Sabio—. ¡Hasta las piedras guardan memoria del tiempo, pues la memoria es el alma de un ser!
—¡Qué tanto misterio! —vociferó el Viejo Necio—. ¡Ya somos viejos y, con memoria o sin ella, caminamos derechos hacia la tumba!
—¡Yo tampoco me complico! —intervino el Viejo Cómodo—. Si hay que morir, se muere; y si hay que vivir, se vive. Lo único que quiero es morir sin dolor.
—¡La vida no es blanca ni negra! —reflexionó en voz alta el Viejo Sabio—. Tiene los colores de la naturaleza. Si hay que vivir, hagámoslo con sabiduría; y si hay que morir, hagámoslo con dignidad, aun en medio del dolor.


(Del libro La Gota de Agua en la Roca)*


Alcalá de Henares, otoño de 2017


domingo, 29 de octubre de 2017

FÁBULA EL CUERVO LLORA DE EMOCIÓN (FÁBULA DE LA GOTA DE AGUA EN LA ROCA)


 EL CUERVO LLORA DE EMOCIÓN (*)




Una Loba está llorando

porque han matado a sus lobeznos;
las Hienas están culpando
a un par de Corderitos tiernos.

El Cuervo, que lo ve todo,
reflexiona sobre la vida entera:
“El dolor, de cualquier modo,
le llega hasta la bestia más fiera”.

La Loba clama venganza
y llama de inmediato a su manada;
y la furia, sin tardanza,
del manso rebaño no deja nada.

El Cuervo, testigo oculto,
medita en las segadas vidas:
“¿Por qué el rebaño, que es justo,
debe pagar por genocidas?”.

Muertas de risa las Hienas
rebuscan entre los despojos;
brillan de furia sus ojos,
desgarrándose las venas.

“Yo, que soy Cuervo, me espanto
de semejante vileza.
¿Por qué la naturaleza
permite tanto quebranto?”.

Del rebaño de Corderos
los Lobos dejaron minucias;
por eso las Hienas sucias
siguen peleando en los senderos.

De pronto comienza el estruendo
y toda la tierra se estremece;
la manada de Hienas enmudece
y ensangrentada va cayendo.

Los cazadores pasan revista
y van rematando a las heridas,
haciendo escarnio de toda vista,
y cuentan número, no las vidas.

El Cuervo, siempre omnipresente,
se asusta de tanta ruindad:
“¿Cómo un ser tan inteligente
tenga tanta inhumanidad?”.

Cuando se fueron los asesinos
llegaron hombres de blancas batas,
y al ver las Hienas en los caminos,
muertas, desangradas como ratas,
se echan las manos a la cabeza,
las examinan una por una,
poniendo minuciosa destreza
para tratar de salvar alguna.

Del silencio uno grita: “¡Hay vida!”.
Se trata de una Hiena moribunda,
preñada y con los dolores del parto.
Se centran en la no vencida,
de vagina cálida y fecunda,
que ha resistido por su cría tanto.
De pronto hay un gran alborozo
por esa recién nacida alumbrada,
y la vida de la madre apagada
en su último aliento fogoso.

El Cuervo ha volado sin ser visto
al lugar de los acontecimientos,
y al mirar al nuevo ser tan listo,
el milagro nubla sus pensamientos.

El Cuervo se emociona tanto,
que ha quedado sin los vocablos eternos;
del corazón le brota el llanto
y lágrimas de sus ojos sempiternos.


Alcalá de Henares, otoño de 2017.


(*) Del libro : La Gota de Agua en la Roca.


(**) Ilustraciones de Martín Vite Bautista.






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