
II
LAS
PEONADAS
-Chapalooollaaa,
chapalooollaaa…..
Gritaba el tractorista Camilo en medio del
bullicio que hacía la máquina cartapila
D-8, mientras introducía la filuda cuchilla en el tupido bosque, arrasando,
triturando las raíces de los árboles, que lo miraban asustadas con sus entrañas
salidas de la tierra. Esas raíces parecían arañas gigantes, negruscas,
parduscas, verduscas, que se tornaban con palpitante vida, robustas y pujantes,
prestas a saltar sobre Camilo. Cuantas veces las observó moverse como reptiles
en la tierra removida y salir por la
tupida maleza y golpear con furia la
dura máquina, o arañarle con sus llorosos...