
REFLEXIÓN
La lucha consecuente por
preservar
limpia y sana la Madre Naturaleza
se ha convertido en el día de hoy
en la tarea de primer orden
hasta en los últimos rincones del
orbe.
¿Para qué sirve tener bonitas
ciudades
de fierro, cemento, ladrillo
y hormigón
si el aire, el agua, la
tierra, los pastos
y los alimentos están
envenenados?
¡Para qué sirven los inventos
modernos
y todas las nuevas
tecnologías
si no curan la atmósfera, los ríos,
los mares, las lagunas, las
tierras, las selvas,
los niños, las mujeres y los hombres
que están vilmente
contaminados!
¡Para qué sirven los viajes a
la luna
y a otros puntos del espacio
sideral
si no conocemos el centro de
la tierra
ni lo...