viernes, 30 de octubre de 2020

PLAQUETA LITERARIA LA SEMILLA n. º 8

 


n. º 8

DIRECTOR: NMS                        ILUSTRADOR: MVB


I. PRESENTACIÓN

Para este número hemos escogido dos minirrelatos y cuatro décimas. Todos ellos abordan temas diversos: de la muerte a la inmortalidad, de la ficción al realismo, del dolor al amor. Y, como siempre, acompañados por las magníficas ilustraciones de nuestro gran artista Martín Vite Bautista. He aquí.




II. EL TIEMPO





Eres un viejo remoto

que no se sabe tu edad;

no tienes identidad

y viajas sin alboroto,

siendo el inmortal piloto.

Los mundos que has conocido

desde cuando tú has vivido

siempre están en movimiento;

jamás les falta el aliento

en tu eterno recorrido...


III. LA MAGIA DEL AMOR




Todo pasa en esta vida:

la juvenil lozanía,

la tristeza y la alegría,

la gran pena que se anida

ante final despedida.

Llora el alma del cantor

por el inmenso dolor

aunque no pueda explicar

la pureza de ese altar

que es la magia del Amor.



IV. EL ETERNO VIAJE DEL CONTADOR DE CUENTOS



Se fue de este mundo, en su eterno viaje sideral, el tío José, el contador de cuentos, “el más chuculate”, como le llamaba la familia. Ha dejado un universo de vivencias en quienes lo vimos y lo escuchamos narrar los innumerables cuentos de la tradición oral y de la literatura universal: La Sapita Colola, La Flor del Overal, La Negra y el Zorro, Más Chuculate, Los Huerfanitos, Juan Osito, La Cenicienta, Pedro de Urdemalas, Juan Zonzo, El Rey Grillo y el Rey León, Simbad el Marino, Alí Babá y los cuarenta ladrones, El Tío León y su sobrino el Zorro, Aladino y la lámpara maravillosa…

Nos transportaba con su magia a palacios encantados, a selvas vírgenes, a mares desconocidos, a mundos de seres angelicales y demoníacos. Todo ello gracias a su memoria portentosa; a la impostación de su voz potente para imitar al labrador, a la princesa, a la bruja, a la Cenicienta, a la madrastra, al genio, al zonzo; a su expresión gestual y corporal; y a sus silencios de suspenso.

Contaba sentado en una silla, mientras todo su auditorio —niños y viejos— estábamos sentados en un petate haciéndole ronda. Nos hacía llorar, reír, aterrar, sufrir, pensar… Un verdadero maestro.

Tío José Sánchez Navarro, natural de Chato Grande (Bajo Piura), fabuloso contador de cuentos y hombre sencillo de nuestro pueblo, disfruta hoy de la paz eterna.

 ¡Honor y gloria!



V. EL PROLETARIO




Me levanto muy temprano

para llegar al trabajo,

que para mí no es relajo

sino lo digno que gano

con mi sacrificio ufano

y con el sudor de mi frente,

Por eso exijo, consciente

en mi quehacer proletario,

no solo el simple salario

sino la vida decente.



VI. EL LOBO PIDE LA MANO DE CAPERUCITA ROJA




El Lobo, muy elegante, fue a pedir la mano de Caperucita Roja. La Abuelita quedó admirada.

—Hijito —le dijo—, le harías daño con tus garras tan largas.

El Lobo, con sus colmillos, se las cortó y cojeando regresó.

—Hijito —volvió a decir la Abuelita—, le harías daño con esos dientes tan grandes.

—Si me los quito, no podré comer —argumentó el Lobo.

—Ay, hijito… —respondió la Abuelita—. Hazlo por amor.

El Lobo se fue al bosque y, golpeándose contra unas rocas, se los quitó. Al día siguiente volvió adolorido y abrió la boca. La Abuelita comprobó y, de inmediato, azuzó a sus perros, que revolcaron al Lobo, quien a duras penas huyó y nunca más regresó.



VII. FLUYE LA VIDA




Fluye la vida insistente

en medio de la tragedia,

con la muerte que la asedia

con su dolor persistente.

Sale a la luz la llama ardiente

que a la vida la sustenta,

luchando con la tormenta

con su poderoso aliento;

la muerte muere en lamento

y la vida se acrecienta...



Alcalá de Henares, otoño de 2020.


Cuadernos de NMS.

Ilustraciones de MVB.








viernes, 2 de octubre de 2020

NOCHE DE FIESTA EN LOS CANCHONES

 

NOCHE DE FIESTA EN LOS CANCHONES





El sábado de pago, los trabajadores contratados de Catacaos y Morropón hacían fiesta en los canchones, que eran viejas casuchas donde la hacienda La Tina les daba hospedaje.
Los cataquenses tomaban chicha, cantaban y bailaban marineras, añorando a sus mujeres y a sus churres; reían y lloraban sabiendo que eran pobres golondrinos de la comunidad…

Los de Morropón, con muchos negros de Yapatera, cantaban y bailaban al ritmo de una calabaza o de un cajón; algunos sabían cumananas y se ponían a recitar con su vozarrón. Sus risas eran estrepitosas y su llanto descomunal.

Cholos y negros, hermanados en un mismo destino, se daban esa relajación. Descansarían el domingo, y el lunes de madrugada saldrían con su hoz a la siega y al azote del arroz, a trabajar de luna a sol, con la esperanza de su pronta liberación.

NMS

Cuadernos de NMS


Ilustración de MVB.


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