La vida también está hecha
de imprevistos, de tardanzas,
de errores, de fallos,
de cosas no planeadas.
¡Cuántos seres humanos
vinieron al mundo
sin ser programados
y pusieron su alta nota
en el devenir
de la humanidad!
Estos hechos nos hacen pensar
que la vida, con su infinidad
de errores y aciertos,
constituye una integridad.
Que los fracasos
en todos los campos
no son una fatalidad,
sino una escuela
de constante aprendizaje
para seguir avanzando.
Una tarde tormentosa la Serpiente le dijo al Ruiseñor:
—¿Por qué no cantas?
—Porque hay tanto ruido que no se escucharía mi canto —respondió el Ruiseñor.
—¿Y eso te preocupa? ¡Cómo mi silbo se confunde con el silbo del viento de la tormenta!
—Justamente —respondió el Ruiseñor—, por eso no canto: para que no se confunda ni con la tormenta ni con tu silbo. Por eso hago Silencio.
Todo mañana es incierto
en nuestra breve existencia,
ya que ni la misma ciencia
puede decir con acierto
el vivir o el estar muerto.
Siempre debe ser un hecho
sacarle al tiempo provecho,
sembrando buena semilla,
como trabajar la arcilla
labrando un sinfín de mundos
con ríos, valles fecundos
y con el cielo que brilla.
Aprende a ser educado,
laborioso, justo;
aprende a leer,
a escribir y hablar bien,
y sobre todo aprende
a pensar como un hijo
digno del pueblo,
para que éste sea
una fortaleza
inexpugnable.
Alcalá de Henares, invierno de 2022
NMS
Ilustración de MVB


10:00
nicolas masias