En una situación de crisis como la actual por el coronavirus afloran las altas dignidades del espíritu humano, así como sus terribles miserias:
La presión persistente de los poderes económicos y financieros sobre los gobiernos para que se vuelva al trabajo de inmediato, porque no les interesa la vida de los trabajadores.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, en plena pandemia sigue bombardeando Irak, mientras entierra en fosas comunes a sus muertos por coronavirus y expulsa a más de diez mil inmigrantes, violando todos los tratados internacionales sobre inmigración.
La postura insolidaria del derechista gobierno de los Países Bajos al bloquear, en primera instancia, un acuerdo económico conjunto en la Unión Europea (UE) ante el coronavirus, solicitado por España, Italia y Francia, desangradas por la pandemia.
La ultraderecha y la derecha españolas tienen el cinismo de echar la culpa de los muertos por coronavirus al Gobierno de Coalición, cuando fue en sus gobiernos donde se redujo drásticamente el presupuesto de sanidad.
El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, no acepta por razones políticas la ayuda solidaria del gobierno de Venezuela, mientras entierra a sus muertos en fosas comunes.
En varios países de nuestra América Latina, los gobiernos entreguistas están permitiendo la producción de las trasnacionales mineras en pleno confinamiento, una actividad no esencial para la vida y altamente contaminante.
En la otra cara de la moneda se ubica la inmensa humanidad:
A la cabeza, su personal de sanidad pública en todos los países del mundo, luchando por salvar vidas, incluso en las condiciones más paupérrimas y casi sin recursos.
El inmenso sacrificio de la gran mayoría de seres humanos que sobreviven con lo elemental, y muchísimos millones en medio del hambre; sin embargo, acatan estoicamente las medidas de confinamiento.
Mencionemos nuevamente la inmensa solidaridad internacional de varios países, entre los cuales sobresale Cuba.
Asimismo, los gestos de varios gobiernos y políticos en el mundo al donar parte de sus sueldos para la emergencia.
Esta inmensa mayoría nos da esperanza en el ser humano, en un nuevo sistema justo, limpio y solidario; de respeto y amor a la Madre Naturaleza, a los pueblos del mundo, a los hombres sencillos. En una humanidad fraterna.
¡PERSISTIR Y RESISTIR!
Nota: Publicado en el Facebook de NMS el 12 de abril de 2020.
Ilustración de Martín Vite Bautista.


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nicolas masias


