jueves, 23 de abril de 2020

LAS MISERIAS Y BONDADES DEL SER HUMANO EN LA PANDEMIA





En una situación de crisis como la actual por el coronavirus afloran las altas dignidades del espíritu humano, así como sus terribles miserias:

La presión persistente de los poderes económicos y financieros sobre los gobiernos para que se vuelva al trabajo de inmediato, porque no les interesa la vida de los trabajadores.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, en plena pandemia sigue bombardeando Irak, mientras entierra en fosas comunes a sus muertos por coronavirus y expulsa a más de diez mil inmigrantes, violando todos los tratados internacionales sobre inmigración.

La postura insolidaria del derechista gobierno de los Países Bajos al bloquear, en primera instancia, un acuerdo económico conjunto en la Unión Europea (UE) ante el coronavirus, solicitado por España, Italia y Francia, desangradas por la pandemia.

La ultraderecha y la derecha españolas tienen el cinismo de echar la culpa de los muertos por coronavirus al Gobierno de Coalición, cuando fue en sus gobiernos donde se redujo drásticamente el presupuesto de sanidad.

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, no acepta por razones políticas la ayuda solidaria del gobierno de Venezuela, mientras entierra a sus muertos en fosas comunes.

En varios países de nuestra América Latina, los gobiernos entreguistas están permitiendo la producción de las trasnacionales mineras en pleno confinamiento, una actividad no esencial para la vida y altamente contaminante.

En la otra cara de la moneda se ubica la inmensa humanidad:

A la cabeza, su personal de sanidad pública en todos los países del mundo, luchando por salvar vidas, incluso en las condiciones más paupérrimas y casi sin recursos.

El inmenso sacrificio de la gran mayoría de seres humanos que sobreviven con lo elemental, y muchísimos millones en medio del hambre; sin embargo, acatan estoicamente las medidas de confinamiento.

Mencionemos nuevamente la inmensa solidaridad internacional de varios países, entre los cuales sobresale Cuba.

Asimismo, los gestos de varios gobiernos y políticos en el mundo al donar parte de sus sueldos para la emergencia.

Esta inmensa mayoría nos da esperanza en el ser humano, en un nuevo sistema justo, limpio y solidario; de respeto y amor a la Madre Naturaleza, a los pueblos del mundo, a los hombres sencillos. En una humanidad fraterna.

¡PERSISTIR Y RESISTIR!

Nota: Publicado en el Facebook de NMS el 12 de abril de 2020.
Ilustración de Martín Vite Bautista.



sábado, 11 de abril de 2020

EL PARÓN GLOBAL




EL PARÓN GLOBAL

Esta paralización global, obligada por la crisis del coronavirus, si bien trastoca nuestros quehaceres y causa dolor por la pérdida de vidas, tiene también aspectos positivos:

  • Está sirviendo para aliviar las heridas de la Madre Naturaleza tras tanta agresión, y le permite respirar mejor.

  • Permite comprobar en la práctica qué gobiernos han tomado medidas reales de protección para sus ciudadanos y han implementado estrategias globales para su seguridad y manutención.

  • Hace visible la inmensa solidaridad de algunos países, incluso de los más pequeños, como Cuba.

  • Pone de manifiesto que a ciertos grupos de poder transnacionales sólo les interesa la acumulación de beneficios, no la vida humana.

  • Favorece que las personas, reunidas en sus hogares, rectifiquen hábitos nocivos, reflexionen sobre la fragilidad humana y el sentido de la existencia, y recuperen autoridad moral para seguir luchando por un mundo más sano, justo y solidario.

¡PERSISTIR Y RESISTIR!

Nota: publicado en el Facebook de NMS el 27 de marzo de 2020.
Ilustración de Martín Vite Bautista.



miércoles, 8 de abril de 2020

EL DERECHO A LA VIDA






El virus apareció como una sombra y proyectó su negra oscuridad sobre China, para luego extender sus tinieblas por el mundo entero. El gobierno chino cercó al enemigo invisible, lo estudió y comunicó que se trataba de una nueva variedad de coronavirus, bautizada como COVID-19 por la Organización Mundial de la Salud. Movilizó todo su aparato monolítico y, en tiempo récord, construyó catorce hospitales provisionales para atender a los infectados, tratados con un medicamento elaborado por científicos cubanos. En menos de tres meses lograron controlar al Covid-19.

El virus, ya desatado por toda la tierra, dirigió su puntería hacia la desarrollada y rica Europa. Se ensañó con Italia, luego con España y Francia, infectando y matando a miles de personas de todas las edades.

Ante la virulencia del microbio, la alarma fue mundial y la confusión de los gobiernos, grande. En estas circunstancias, el gobierno cubano se erigió como un verdadero paladín de la solidaridad, enviando a distintos puntos del planeta a su “ejército de batas blancas”, compuesto por médicos y enfermeros. Cuba no discrimina entre países pobres o ricos, amigos o adversarios.

Sabemos que los gobernantes conscientes están haciendo lo posible frente a un enemigo desconocido; pero debemos señalar la insensatez del gobierno de EE. UU., que subestimó al virus y actuó con soberbia, exponiendo a su población a un enorme peligro.

Surgen, entonces, preguntas necesarias:

¿Cómo un microbio ha logrado humillar a las potencias del orbe, que se creen todopoderosas por sus armas nucleares y tecnologías sofisticadas? ¿Cuántos miles de millones mueve la industria de la guerra para matar? Quedó en evidencia el escaso presupuesto destinado a la medicina, la investigación y la sanidad pública; porque a quienes dirigen el mundo poco les interesa la vida de la humanidad.
¿Qué país —qué grupo económico— descubrirá la vacuna contra el Covid-19? ¿La pondrá al servicio de la humanidad, como haría el gobierno cubano, o la usará para obtener astronómicas ganancias?

Y otra inquietud aún más acuciante:

¿Qué pasará si el maldito microbio lanza su feroz embestida contra nuestra África, contra nuestra amada América Latina u otros pueblos oprimidos, sin recursos y con una sanidad pública raquítica?

Los gobiernos de estos países deben afrontar la emergencia poniendo bajo su control todos los recursos del Estado: ejército, marina, aviación, policía, ministerios y entidades públicas. También deben asumir el control temporal de empresas médicas privadas, productoras de alimentos, cooperativas y toda infraestructura que demande la emergencia. Exigir a los grupos económicos poderosos donaciones para la sanidad pública y la alimentación del pueblo. Exigir a la Iglesia Católica y a otras confesiones religiosas que pongan sus locales al servicio de la comunidad, así como que contribuyan con parte de sus inmensas riquezas a los países más pobres para enfrentar la crisis.
Los gobiernos deben garantizar la seguridad y la manutención de toda la población, poniendo el foco en los sectores más vulnerables.

Si estos gobiernos no actúan con firmeza, serán los pueblos quienes los obliguen a hacerlo, apelando al artículo fundamental de todas las Constituciones del mundo:

¡EL DERECHO A LA VIDA!


¡PERSISTIR Y RESISTIR!


Nota: Publicado en el Facebook de NMS el 30 de marzo de 2020
Ilustración de Martín Vite Bautista




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